viernes, 10 de julio de 2009

La Fatalidad del no saber. - Te.

La cerveza llena de espuma que ahoga el sueño, impide la tarde y atrapa mosquitos de lana y miel; conjura el tedio y la osadía. Una máscara de madera y miedo se la bebe y revienta sus vísceras, derrotando en esta batalla al calor sofocante de tus piernas, a los millones de partículas que bullen en tu sexo húmedo incansable; insaciable; oscuro. Tus manos rompen en un baile de dedos ligeros, rápidos y frágiles, dominando el ser que se te escabulle por los pelos rizados, azabaches y densos, enmarañados en tus ganas.

Ahora se avecina lo peor, Todo Lo Malo. Tus muslos se aprietan contra el sofá de cuero rojo, tu boca y tu lengua juegan otra partida distinta a la de tus manos, besando en soledad la nada y el tiempo. Y tus dientes se retuercen sangrando tus encías y la almohada, que ahoga tu dolor enérgico e intenso, complejo de explicar, pero lento, muy muy lento, retrasando esta agonía de sal y fuego.

Y te desvaneces en el momento que explotas. Y un grito desgarrador te despierta de tu inconsciencia fatua.

Taciturna, vehemente, despesperada, no consigues encontrarte en los pedazos de tu cuerpo que han caído bajo el sofá.

Tres. Dos. Uno.

3 comentarios:

emigrante dijo...

el grafismo, el color. el vuelo del ruiseñor.

Fractured hand. dijo...

Lo mejor que he leído desde hace mucho tiempo; sin duda. Sublime.

Me llaman octubre... dijo...

La carne prieta contra el sofá pierde a más de uno y más de dos.

Chapeau.