miércoles, 19 de agosto de 2009

Noli Me Tangere.

He buscado tu ventana en mi casa y no está. He mirado por mi balcón esperando ver tu calle. Y no está. Sólo tengo una carta sin remitente, cerrada, en la mesa de mi habitación pero sé que está vacía. Mis maletas en la puerta, en la acera, esperando que se roben las camisas y los sueños, esperando que aparezcas cruzando la esquina para poder lanzarte una maceta de helechos que compraste para los dos. Tu saliva en mi boca y mis labios en tu sexo.

Tumbado en el balconcillo que da a la calle grande, mientras el olor a basura sube por las paredes rezumando ponzoña, huele desde lejos el sudor que trae pegado al cuerpo, la boca sin lavar, las manos sucias y usadas en otro cuerpo que no es el suyo y con las rodillas peladas. En su cara lloverán monedas y nubes negras de terciopelo y de su boca llena de espuma nacerán diecisiete salamandras coloradas, uncidas con el cuerpo del Hijo.

Mientes y callas al salir del agujero, desorbitando adoquines y arrancando flores de mi pelo, orinándote en las úlceras de tu alma.

Y vence, gana, se proclama; haciendo funambulismo en tus pestañas de acero.

5 comentarios:

Gabriel Nicolás dijo...

Que Fuerte el olor de ese triunfo!
Buen escrito. Saludos desde otra vida.

Fractured hand. dijo...

Eres increible. Tienes un vocabulario exquisito.

emigrante dijo...

no hay casa sin ventanas, ni boca sin saliva.

Omega dijo...

Bello, sin duda alguna, amo su elocuencia caballero

Francisco José Najarro Lanchazo dijo...

Me gusta.