lunes, 7 de septiembre de 2009

[ Shhh ]

Scott Matthew - Language.

http://www.youtube.com/watch?v=1d49RHL2B8M

El cielo estaba encapotado, de un gris que arrastraba las calles y devoraba casas, llorando pequeñas gotas de lluvia sobre sus hombros.

El cielo estaba medio roto aquella mañana cuando salió a desgarrar las venas de aquella ciduad infinitamente sola, necia. Los pasos caían desde lejos sobre los pequeños regueros de agua que se iban formando entre los adoquines, formando charcos, estancándose en el olvido de los bordillos de las aceras mientras arrastraba a su paso colillas y papeles en su particular y pequeña Odisea. Las calles, anegadas de paraguas y veneno, rezumaba olor a podredumbre y ciénaga, al empalagoso y mareante olor de magnolias. Y a pan.

Agarrado el brazo a sus libros, a su música y sus recuerdos mientras la calle se rompe con el grito ahogado de una sirena. La gente ya no se pregunta qué pasa al olor de las ambulancias. Pero su memoria late entre el pecho y su alma recordando que ningún ruido perturba el sueño de los caídos en el desierto y que anoche su cuerpo yacía pendido sobre los límites del Averno. Sólo tres míseras granadas le mantienen a este lado del límite entre lo sucio y lo prohibido, desollando las aves que ardían contra sus muslos. Las alondras tras las persianas.

En algún punto, en mitad de esta nada que es su camino, un sólo disparo lleno de rabia atravesará su rosado paladar mientras la calle se esparce de carmín.

Origami en sus alas.

1 comentario:

emigrante dijo...

la alondra sangrando
sobre el clamor
de la hierba.